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cultura

México 9 de febrero de 2018

 

Creadores de hip hop descubren y musicalizan a muralistas mexicanos

 

México, 9 Feb (Notimex).- Jóvenes creadores de hip hop descubrieron en el Muralismo del siglo XX un motivo para interpretar musicalmente el sentir de artistas como David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera y José Clemente Orozco, entre otros a partir de la obra de gran formato que dejaron como legado.

Los autores y compositores crearon letras y música para dar voz a la concepción de murales emblemáticos a través del programa "Voz contra muro", organizado por una importante marca de cerveza internacional, que vio la integración de la música urbana con el muralismo considerado en su tiempo como arte urbano.

El acto realizado en conocido centro de espectáculos de la calle Versalles, colonia Juárez, fue para escuchar a los 10 raperos rendir homenaje a grandes murales a través de la interpretación de las obras hechas en muros públicos. "Es una forma de revalorar la gráfica mexicana del sigo XX, a través de nuestras canciones", aseguró la cantante y especialista gráfica Jezzy P.

En entrevista expuso que a ella le tocó admirar el mural "La nueva democracia" de David Alfaro Siqueiros, para luego escribir una melodía urbana que exponga el mensaje del mural a través del rap. "Aparte de la referencia que nos dio el comité organizador, yo investigue sobre el muralista para entender su mensaje a través de este mural".

La diseñadora gráfica y cantante subrayó que la obra de Siqueiros es impactante y rompe con las estructuras de su tiempo. "Eso fue lo que más me llamó la atención y sobre todo sus ideas de izquierda que hoy en día se palpan en la sociedad".

Por su parte el rapero Luis Perea, conocido como Ese O, destacó que le tocó ponerle música y letra a la obra de José Clemente Orozco, el mural "El banquete de los ricos", mismo que le llenó de emociones al plasmar una letra real a partir de las imágenes de la obra.

"Al ver la obra 'El banquete de los ricos' tiene mucho que ver con lo que expongo en mis canciones, una letra de protesta hacia la división de clases sociales en México, un tema que muchos raperos llevan en sus letras y que a través de nosotros y esta campaña los jóvenes podrían encontrar un motivo para redescubrir el Muralismo del siglo XX", opinó.

Otras obras del muralismo que fueron reinterpretadas con música fueron "Sueño de una tarde dominical en la Alameda", "La epopeya del pueblo mexicano" y "La creación" de Diego Rivera, así como "La justicia" y "Katharsis" de José Clemente Orozco, y "La nueva democracia" y "El tormento de Cuauhtémoc" de David Alfaro Siqueiros.
 

 

Terrenal, un misterio que va de lo solemne a lo callejero

 

 

La obra escrita y dirigida por Mauricio Kartún logra, a pesar de su nombre mundano, su escenografía mínima y unos pocos personajes neuróticos, la consistencia y genialidad de las obras inmortales. En su quinta temporada, Terrenal, un pequeño misterio ácrata continúa la apuesta y sigue reflejando la realidad política con una puesta en escena que va de lo solemne a lo callejero. Se presenta jueves, viernes, sábado y domingos en el Teatro del Pueblo, Av Roque Sáenz Peña 943, CABA. Por Leandro Ramos para ANRed.

Cinco años en cartelera por diversas ciudades y países, suman alrededor de 600 funciones y 70.000 espectadores, números inimaginables para el teatro independiente. Y no sólo en cantidad destaca la obra, ya que ha recibido 30 premios en 16 festivales nacionales e internacionales. ¿La clave del éxito? Originalidad y excelente interpretación. Claro está que para entender los motivos más profundos hay que ver la obra, no hay dudas. No obstante, hay un elemento central en la obra que resalta por sobre los demás: la actualidad política.

Terrenal es la historia de dos hermanos que no podrían ser más diferentes en su posición ideológica, pero que conviven a fuerza del lazo familiar y el recuerdo tan querido y respetado del “tata”, su progenitor. Claudio Martínez Bel representa magistralmente a uno de ellos, productor morronero que, como buen capitalista, vive preocupado por producir el mejor fruto y velar por la seguridad de sus ganancias. El otro está a cargo de Claudio Da Passano quien, en una performance no menor, representa a un anarquista que junta gusanos para venderlos como carnada viva. La situación repite un motivo ancestral y anima una escena que podría darse en cualquier lugar del mundo y seguirá haciéndolo: la de dos personas que pugnan por sus modos contrapuestos de pensar el trabajo, de manejar el dinero y de construir sus vidas.

Este conflicto fraterno es tan antiguo, que se tiene a bien llamar a cada hermano Caín y Abel. Y esta excusa sirve para construir una tragicomedia que se construye entre la solemnidad de la historia bíblica y la gracia del arte callejero. Los contrapuestos son parte tanto de los personajes como de la estructura de la obra.

Por desgracia, la historia bíblica de Caín y Abel no tiene en la obra un mejor final, y el fratricidio sucede en un contexto de viejos y nuevos rencores. Pero el énfasis se hace en la saña innecesaria de un Caín que no representa a un personaje bíblico sino a una clase social que no tolera la divergencia ideológica. La obra, entonces, encara con sus metáforas y alusiones una temática vigente en el panorama político y social que se ha recrudecido en los últimos años: la del gatillo fácil, la represión y la persecución a las minorías que luchan por su espacio.

La muerte de Abel a manos de Caín es la de Rafael Nahuel asesinado por prefectura o la de Pablo Kukok asesinado por la policía. Caín, como clase social alienada de su origen y sus derechos, admite su error sin arrepentimiento y nos recuerda que en el fondo de cualquier fratricida no hay más que ignorancia y egoísmo.

Ficha técnico artística
Autoría: Mauricio Kartun
Actúan: Rafael Bruza, Claudio Da Passano, Claudio Martinez Bel
Vestuario: Gabriela A. Fernández
Escenografía: Gabriela A. Fernández
Iluminación: Leandra Rodríguez
Diseño sonoro: Eliana Liuni
Fotografía: Malena Figo
Asistencia de escenografía: Maria Laura Voskian
Asistencia de dirección: Alan Darling
Prensa: Daniel Franco, Paula Simkin
Dirección: Mauricio Kartun

Teatro del Pueblo
Av Roque Sáenz Peña 943, Capital Federal - Buenos Aires – Argentina. Teléfono: 4326-3606
Web: http://www.teatrodelpueblo.org.ar
 

 
 

¿Qué tanto sabes sobre la historieta y el manga?

 

La evolución de los sistemas de impresión como parte del desarrollo industrial propició el surgimiento de la historieta.

Expo Manga y Monos: Diálogo de Culturas.Expo Manga y Monos: Diálogo de Culturas.

The Yellow Kid, creada por Richard F. Outcault, en 1895 como parte de la serie Hogan's Alley; The Katzenjammer Kids, de Rudolph Dirks, en 1897; o Happy Hooligan, en 1899, de Frederick Burr Opper, dieron inicio a la era de las historietas.

En México se considera que Paquín, publicada en 1934, fue la primera revista de historieta de la que se tiene referencia. Más tarde aparecerían otras dirigidas a toda clase de público como Pepín, una de las que más lectores tenía, con un tiraje de 500 mil ejemplares.

Entre las décadas de los cuarenta y los cincuenta, una buena parte de la población acostumbraba leer historietas, por lo que es considerada la época de oro de este tipo de publicaciones. Aparecieron historietistas connotados como Yolanda Vargas Dulché, autora de Memín Pinguín; Gabriel Vargas, creador de La Familia Burrón; y Joaquín Cervantes Bascoso, quien realizó la tira cómica Pies Planos, entre otras.

De acuerdo con el sociólogo Armando Bartra[1], los mexicanos se hicieron asiduos de estas historietas: “La gente quería conocer historias, narraciones, algo que sustituyera los cuentos que le contaba la abuela, los corridos o leyendas. Fue la historieta de los años treinta, cuarenta, cincuenta la que le dio qué leer al pueblo mexicano de forma masiva o multitudinaria”.

La historieta siguió poblando la vida cotidiana de los mexicanos hasta los años setenta. Después reinó la televisión. “La derrota de la historieta es la derrota de la lectura”, según el propio Bartra.[2]

Publicaciones como Kalimán, Fantomas, Lágrimas y Risas y Chanoc, entre otras, surgieron a lo largo de la historia.

El manga

Es una expresión que inició en Japón a mitad del siglo XIX y principio del XX. Este estilo de dibujo nació de la combinación de dos tradiciones: La del arte gráfico japonés, producto de una larga evolución a partir del siglo XI, y la de la historieta occidental del XIX.

Manga es la palabra japonesa que se usa en el Japón para designar a la historieta en general. El primer manga fue dibujado por Rakuten Kitazawa titulado Tagosaku to Mokube no Tokyo Kenbutsu.

Al profesional que dibuja mangas se le conoce como “mangaka”, es así que Kitazawa es considerado como el primer mangaka de la historia.

“Este género ha sido siempre un instrumento para exaltar las tradiciones, cultura e idiosincrasia japonesas que en la actualidad se ha consagrado como instrumento de divulgación a nivel mundial de la cultura de este país. En distintos momentos de la historia ha sido una importante herramienta para expresar posturas políticas, religiosas y de otras temáticas importantes para la sociedad japonesa, compartidas y difundidas en el mundo gracias a esta expresión”.[3]

Aunque pudiera considerarse que el manga es el antecedente del animé, ya que ambas cuentan con estilos parecidos entre sí, son diferentes ya que el manga abarca historias fantásticas y realistas de manera impresa, en tanto que el animé se trata de una historia animada.

#Expo Manga y Monos: Diálogo de Culturas

Si quieres conocer más sobre la historieta y el manga, en la Biblioteca Vasconcelos puedes recorrer la exposición Manga y Monos: Diálogo de Culturas, la cual está integrada por 140 piezas, entre libros, revistas, cuadernos, cómics, dibujos y videos que exhiben el origen y la evolución de ambos géneros.

La entrada es libre y estará, de lunes a domingo, de las 8.30 a las 19.30 horas, hasta 4 de marzo.